Verónica Jaffé recibe en Madrid Premio Casa de América de Poesía
Este lunes 16 de febrero la venezolana Verónica Jaffé recibe en Madrid el XXV Premio Casa de América de Poesía Americana por su libro Lo animal si poema, publicado por Visor Libros. Jaffé es la segunda venezolana en ganar el premio, tras Yolanda Pantin, quien lo obtuvo en 2017.
Hay libros que no se abren: se atraviesan. Lo animal si poema pertenece a esa estirpe secreta. Desde sus primeras páginas, la escritura de Verónica Jaffé avanza con una serenidad pensante, como si cada verso tanteara el límite entre lo que creemos ser y aquello que nos respira sin nombre. En esa franja anterior al adjetivo -antes del género, del oficio, de la etiqueta- la identidad reaparece vulnerable, despojada, y al mismo tiempo hermanada con todo lo viviente.
Este lunes 16 de febrero, esa indagación íntima se inscribe en la escena pública: la sede de Casa de América en Madrid acoge la ceremonia de entrega del XXV Premio Casa de América de Poesía Americana a la autora venezolana por este libro, publicado por Visor Libros. Dotado con 5.000 euros y concebido para estimular la escritura poética en el ámbito americano, el galardón reconoció en la obra su «gran potencial intelectual y filosófico». La expresión no es retórica: señala la densidad de un proyecto que piensa la condición humana sin solemnidad, pero con hondura.
En un tiempo atravesado por debates sobre la inteligencia artificial y las nuevas formas de conciencia, Jaffé desplaza la pregunta hacia otro territorio. “Creo que por los caminos de un poema se llega, a veces, a claros del bosque más urgentes, los de la inteligencia emocional”, ha señalado. No se trata de oponer técnica y sensibilidad, sino de recordar que pensar implica una forma de atención que no excluye el temblor. La razón, en esta poética, no abdica: se afina.
En Zoon politikón, uno de los textos vertebrales del libro, la voz pregunta: “¿Cuál sería mi más propio adjetivo si pasan los años y mis palabras vagaron por mares diversos?”. La cuestión, en apariencia gramatical, abre una fisura ontológica. Nombrarse lobo, elefante marino o manatí sirena no es un juego metafórico: es poner en crisis la arquitectura del yo. “Más que decir mujer de género u oficio o lenguas varias debería comenzar de nuevo por el sustantivo”. Volver al sustantivo es desandar el camino de las clasificaciones, regresar a una materia común donde lo humano no se afirma por encima de lo animal, sino junto a ello.
La animalidad en Lo animal si poema no es exotismo ni ornamento simbólico. Es método. Es una vía de conocimiento. La “incauta oveja, ahora, citadina” condensa la intemperie contemporánea; la tortuga que desea volver a su playa cifra la nostalgia como impulso y herida; la invitación a “nadar en lo inmenso” propone una ética de la escala: aprender a ser mínimos sin dejar de estar sostenidos. Lo animal, en cada caso, funciona como espejo crítico de nuestra precariedad compartida.
Este libro confirma a Verónica Jaffé como una voz que entiende la poesía no como adorno del lenguaje, sino como una de sus formas más rigurosas de pensamiento.
Lo animal si poema abre un territorio donde la palabra se inclina hacia lo viviente y restituye a la identidad su carácter móvil, inacabado.
Y en ese movimiento -del sustantivo al temblor, de la razón al sueño- la poesía recupera su tarea más antigua y más urgente: sostener, con delicadeza crítica, la intemperie de estar vivos.
©Trópico Absoluto
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