Palabras de agradecimiento y presentación del Atlas de la Cultura Venezolana en Buenos Aires
Palabras de apertura del I Encuentro de Literatura y Cultura Venezolana en el Sur, realizado en Buenos Aires del 21 al 23 de agosto de 2025. El texto reflexiona sobre la invisibilidad del arte y la literatura venezolanos y los desafíos de la diáspora. En este contexto, presenta el Atlas de la Cultura Venezolana en Buenos Aires, una iniciativa que documenta y visibiliza el trabajo de creadores venezolanos en la ciudad como parte de un esfuerzo por reconstruir redes culturales.
Existe un lugar común pertinaz en las conversaciones del mundo intelectual venezolano: la invisibilidad del arte y la literatura de nuestro país. El debate en torno a las supuestas causas de esta acusada falta de reconocimiento internacional revive cada cierto tiempo, incluso en -o precisamente en- una época de inédita emigración de nuestros talentos creadores. La sensación es que mientras triunfan la gastronomía y la música comercial, quedan a rezago otras formas tanto o más sofisticadas de cultura, lo cual conlleva una consideración, digamos, parcial respecto a nuestra existencia individual y colectiva.
Se trata de un dilema curioso, si se piensa a la luz del papel que jugó Venezuela en la consolidación de importantes iniciativas de divulgación artística y literaria en la América Latina del siglo XX. Cosa que, en buena medida, hizo asumiendo el aporte de los emigrantes sudamericanos del mundo de la cultura del momento: Ramón J. Velásquez, Simón Alberto Consalvi y Guillermo Sucre fundaron en 1968, junto al editor español Benito Milla -recién llegado del Uruguay- la célebre Monte Ávila Editores; María Teresa Castillo y el argentino Carlos Giménez crearon en 1973 el Festival Internacional de Teatro de Caracas; y José Ramón Medina y el uruguayo Ángel Rama fundaron al año siguiente la célebre Biblioteca Ayacucho. Digo más: la única visita de Jacques Lacan a Latinoamérica, en 1980, tuvo lugar precisamente en Caracas, donde la psicóloga argentina Diana Rabinovich llevaba cinco años exiliada, pues el famoso psicoanalista no quiso avalar con su presencia la última dictadura militar argentina.
Las décadas recientes, en cambio, le han deparado a Venezuela consideraciones muy diferentes. Algunas son penosamente reales: la represión y persecución de la disidencia, el colapso económico y el abandono de los más vulnerables, o la rampante desesperación que empuja a la población, a menudo en las peores condiciones, a la aventura en el extranjero. Otras, por el contrario, pertenecen a realidades que nos atañen de manera tangencial, accidentada. Me refiero a la captación y capitalización del drama venezolano por actores políticos locales, claro, pero también a la estigmatización del migrante en aspectos sociales, económicos y políticos; una práctica que cristaliza en el lugar común del delivery venezolano, ese pez chico de la implacable cadena trófica capitalista, a cuya precariedad laboral se suma, también, el desprecio de aquellos que pretenden negarle el derecho elemental de tener, del modo que sea, un relato propio respecto a su país y su destino.
He allí la importancia que tiene -a mi modo de ver- un evento como al que hoy damos inicio, dedicado al panorama intelectual, artístico y literario que, a través de la diáspora, Venezuela cede al continente; y en especial uno de sus principales proyectos subsidiarios: el Atlas de la Cultura Venezolana en Buenos Aires. Un documento inédito, forjado al calor del entusiasmo y el deseo de ofrecer, tanto a lectores locales como a nuestros compatriotas migrantes, un vistazo al aporte particular de Venezuela al panorama cultural de la capital argentina. Sus páginas ofrecen: una cartografía del arte venezolano en la ciudad; un listado de publicaciones literarias de autores venezolanos, aparecidas en suelo argentino durante la última década y media; un listado de editoriales independientes y de grupos culturales venezolanos radicados en la ciudad; y un extenso índice de productores culturales venezolanos que hacen vida en Buenos Aires. Se trata -es importante decirlo- de un work-in-progress, de la puesta en marcha de un proyecto que habrá después de actualizarse, ampliarse y mejorarse, y que tal vez podría, esa es nuestra esperanza, replicarse con igual entusiasmo en otras ciudades de la región.
La difusión del Atlas es gratuita y digital, a través del código QR disponible en esta sala o del vínculo ofrecido al final de nuestro programa de mano, así como de nuestras redes sociales y otros formatos propicios para ello. Su elaboración, similarmente, fue fruto de la pura colaboración entre pares, sin patrocinios de ningún tipo y sin afán de lucro, ni otro que no sea el que a lo largo de estas palabras he querido transmitirles. Permítanme, en ese sentido, avanzar hacia el propósito verdadero de mi intervención, que es reconocer públicamente a quienes emprendieron conmigo esta aventura: a Fanny Pirela, responsable del contenido artístico del Atlas; a Ricardo Suárez, responsable de la investigación literaria y editorial; y a Danny Pinto-Guerra, encargado de la diagramación. Igualmente es oportuno agradecer la donación del logotipo por Antonieta Herrera y la valiosa colaboración brindada por Lía Valeri. A todos quisiera expresar mi profunda gratitud.
De modo similar me corresponde agradecer, en nombre del Comité Organizador de este I Encuentro de Literatura y Cultura Venezolana en el Sur, a las prestigiosas instituciones argentinas que hoy y mañana nos servirán de anfitriones: la Universidad de San Andrés y la Universidad Nacional de San Martín, así como a sus voceros y coorganizadores del Encuentro, la Profa. Luz Horne y el Prof. Gonzalo Aguilar, quienes supieron reconocer desde el primer instante la urgencia y la importancia de un evento como éste y ofrecieron sus mejores oficios para ayudarnos a convertirlo en realidad. Igualmente nos debemos al Centro Venezolano-Argentino Araguaney, sede de la jornada final del Encuentro, y a sus administradores de la asociación civil Alianza por Venezuela, especialmente a su coordinadora de cultura, Alé Yanez Valarino, cuyas contribuciones al Encuentro van más allá de sus labores de anfitriona. Otro tanto corresponde a la Fundación para la Integración Cultural del migrante, en presencia de su fundadora y presidenta Lía Valeri, a quien agradecemos su apoyo generoso y constante en lo logístico, moral y material, sin el cual llevar a cabo este proyecto habría resultado infinitamente más arduo.
También debemos dar gracias a todos aquellos que sumaron sus esfuerzos individuales para que este evento fuera posible. En primer lugar, a Kelvin Osorio, diseñador del logotipo y el banner del encuentro, quien nos obsequió su talento de manera totalmente desinteresada. A Antonieta Herrera, responsable de la estrategia de comunicaciones digitales y a quien debemos nuestra página web, www.somosvenezuelasur.com. También a Ricardo Suárez por sus labores de community manager, a Gabriel Bastidas por sus esfuerzos en la difusión mediática del evento, a Juan Carlos Urrutia por su asesoría especializada y, muy especialmente, al equipo de voluntarios que nos acompañarán durante estas tres jornadas de actividades: a Fernando Calderón, encargado del registro y transmisión audiovisual de cada día; a Bárbara Vetancourt, fotógrafa del evento; y a los integrantes de nuestro equipo de protocolo, Sebastián Carrillo y Ricardo Suárez. Es una inmensa alegría constatar que han sido muchos y muy diferentes quienes se hicieron eco de una misma idea.
Quisiera por último agradecer a Ora, mi compañera de vida, por cuidarme y tolerarme durante estas tantas semanas de ausencias físicas y mentales, de llamadas y mensajitos inoportunos, de miedos y rabietas, y por nunca dejar de creer en que todo, al final, valdría la pena.
A todos ustedes, gracias. La autoría de este evento les corresponde.
Gabriel Payares
Buenos Aires, 21 de agosto de 2025
©Trópico Absoluto
Link para descarga del Atlas: https://shorturl.at/ndvTD
Gabriel Payares (Londres, 1982) es un escritor venezolano, licenciado en Letras de la Universidad Central de Venezuela, Magíster en Literatura Latinoamericana por la Universidad Simón Bolívar (Venezuela) y Magíster en Escritura Creativa por la Universidad Nacional de Tres de Febrero (Argentina). Obtuvo el premio Monte Ávila 2008 de Autores inéditos, ganó el concurso Anual de cuentos del diario El Nacional (2011), el Primer premio Nacional de Literatura Rafael María Baralt (2013), y el Premio Internacional de Cuentos Abelardo Castillo (Buenos Aires, 2021).
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