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Palabras de bienvenida al I Encuentro de Literatura y Cultura Venezolana en el Sur

Por | 21 febrero 2026

Este texto recoge las palabras de apertura del I Encuentro de Literatura y Cultura Venezolana en el Sur, realizado en Buenos Aires del 21 al 23 de agosto de 2025. La iniciativa, de carácter independiente, surgió para recomponer los vínculos culturales de la diáspora venezolana y visibilizar su producción artística. Impulsado por la crisis y la dispersión de sus creadores, el encuentro se planteó como un espacio de diálogo, memoria y resistencia cultural desde el exilio.

Héctor Poleo (Caracas, 1918 - 1989). Tres figuras en marcha. Colección: MALBA

Buenas tardes y gracias por acompañarnos.

Gracias a la Universidad de San Andrés, a la Universidad Nacional de San Martín y a la Casa Venezolana Argentina Araguaney por brindarnos sus espacios para la realización de estos tres días de Encuentro. También agradecer a Luz Horne por sus palabras y a Gonzalo Aguilar, quien en breve ofrecerá el discurso inaugural. Y, por supuesto, gracias a cada uno de ustedes por estar aquí construyendo comunidad.

Lo primero que debo decir es que formo parte del Comité Organizador del Encuentro, conformado también por Cecilia Rodríguez Lehmann, Gina Saraceni, Juan Cristóbal Castro y Gabriel Payares.

Este encuentro, que hoy es una realidad, comenzó a gestarse hace casi un año atrás.

La idea de “hacer algo” venía girando en nuestras cabezas desde hace varios años. Teníamos la inquietud de llevar a cabo alguna iniciativa que sirviera de motor articulador de nuestra cultura fuera de Venezuela, amenazada por las devastadoras consecuencias de la emigración. Primero pensamos en una revista, después en una editorial, “algo”, que sirviera para reunirnos, “algo” para contribuir con la recomposición de nuestro tejido cultural roto por la situación en el país y éxodo masivo.    

Quiero ser muy claro: si las circunstancias en Venezuela fueran otras, este encuentro no tendría ni la relevancia ni la urgencia que hoy lo impulsan. Estamos muy contentos de realizarlo, pero no se nos escapa que lo que lo motiva está muy lejos de ser corregido.

No es casual que todo comenzara a gestarse en el 2024. El 28 de julio de ese año se realizaron las elecciones presidenciales en Venezuela, en las que, como todos sabemos, nunca se publicaron resultados oficiales y, sin embargo, fue proclamado un presidente. Ante eso todos quedamos desconcertados y aturdidos, y la sensación de impotencia y humillación se adueñó de nosotros.

Pienso que esa impotencia y humillación sirvieron, en parte, para dar el necesario puntapié que faltaba para materializar ese “algo”.

En las primeras reuniones con los miembros de Comité, todos pensamos en un evento más bien modesto, de carácter exclusivamente literario, porque los cinco miembros somos escritores y académicos. Pero, a medida que avanzábamos en las conversaciones y comenzábamos a perfilar y construir lo que queríamos, nos dimos cuenta de que la idea original crecía, se hacía más compleja y ambiciosa, y percibimos que había que sumar, había que ampliar la red. Si pretendíamos contribuir al restablecimiento de un tejido roto, no podíamos sino incluir, integrar, tender los puentes que habían sido dinamitados. 

Fueron muchos meses de pensar, debatir, planificar y materializar estas tres intensas jornadas con la participación de casi 50 invitados, 11 mesas de diálogo, miniferia de editoriales venezolanas, presentación de libro y un cierre con maratón de lectura y música. Un trabajo titánico para nuestras capacidades, lo que nos obligó a salir en busca de apoyos.  

Debo destacar que Mis dos Mundos fue concebido a partir de una lógica íntegramente independiente, sin financiamiento de ningún tipo, y Ad Honorem. Esto no impidió que el proyecto despertara un interés automático. Apenas comenzamos a convocar a los diferentes colaboradores, todos se sumaron con entusiasmo, y ese entusiasmo respondió a algo sencillo y poderoso: mucha gente estaba esperando esto, muchos lo estaban necesitando.  

Este I Encuentro de Literatura y Cultura Venezolana en el Sur nace, pues, de la necesidad de reunirnos, reflexionar, escucharnos. Porque las circunstancias de los últimos años nos obligaron a desunirnos y desconcentrarnos, consecuencia directa de la atomización y el proceso de dispersión de nuestros creadores, pensadores y actores culturales.

Pienso que esa necesidad de reconexión opera en dos direcciones: una, la que nos conecta como venezolanos —desde distintas latitudes– a través de la memoria, el lenguaje y la creación; y la otra, que consiste en la celebración del vínculo entre los venezolanos migrantes y su país de acogida, en este caso Argentina, y en especial Buenos Aires. 

Hace pocos años dos periodistas e investigadores se dieron a la tarea de hacer un mapa de los escritores y escritoras venezolanos migrantes. El resultado fue desolador: una enorme cantidad se encuentra viviendo fuera del país, desperdigados en diferentes partes del mundo, en Latinoamérica, Estados Unidos, Europa, pero también Israel, India, en fin, la lista es larga. ¡Qué difícil es sostener una cultura así, de forma satelital! Pero, paradójicamente, esto también facilitó que nuestros escritores publicaran fuera del país como nunca antes se había hecho, que se fundaran proyectos editoriales más allá de nuestras fronteras, y que nuestros artistas y músicos dieran a conocer su obra en el mundo.       

Por eso, este encuentro es un acto de resistencia y rebeldía.  Una acción testaruda e insumisa. Una oportunidad, pionera en su tipo, para restablecer vínculos a través de la palabra, el arte y la memoria compartida. Una invitación a pensarnos en comunidad, desde la dispersión. Y una ocasión para demostrar que se puede, que, a pesar de tener toda la corriente en contra, se puede. Y yo creo que eso resulta muy inspirador, y por eso tantas personas nos han preguntado, ¿Por qué esto no se había hecho antes? Hay que replicarlo en otras ciudades. Pues sí, esa es la idea: que este encuentro viaje y se multiplique.

Pienso que Mis dos Mundos no llega solo, lo anteceden algunos proyectos fuera de Argentina como el libro Escribir afuera, cuentos de intemperies y querencias, las ediciones de (Re)pensando Venezuela, promovidas por la revista Trópico Absoluto, la edición del Festival Hispanoamericano de Escritores de La Palma, dedicada a Venezuela, y las diversas mesas de LASA en las que se viene reflexionando hace años acerca de la situación del país. Desde Argentina, dos propuestas acompañan a este Encuentro y ocurrieron este año: la publicación del libro Salvar la frontera. Muestra de cuentos de autores venezolanos migrantes, que recoge voces destacadas de nuestra cuentística que viven fuera del país, y lo complementa el Atlas de la cultura venezolana en Buenos Aires, un índice de obras de arte, libros, autores y gestores culturales afincados en la ciudad. El Atlas, que lo presentará Gabriel a continuación, está disponible a partir de hoy.

A lo largo de estos tres días, asistiremos a mesas de diálogos académicos, mesas de narradores, poetas, editores, artistas visuales, fotógrafos, cineastas y músicos, un espacio de homenaje al escritor argentino Sergio Chejfec, que vivió en Caracas 15 años, y de cuya novela homónima hemos tomado prestado el nombre del evento, y también una mesa de migrantes argentinos a Venezuela, porque la historia de nuestras migraciones recíprocas comenzó en los años setenta, cuando muchos argentinos eligieron Venezuela para huir de la violencia política.  

En varias ocasiones nos preguntaron ¿por qué en Buenos Aires y no en otra parte? Quizás porque Buenos Aires concentra, como ninguna otra capital de la región, una gran cantidad de escritores, artistas y músicos venezolanos, pero, principalmente, porque Buenos Aires ha sido generosa con nuestra inmigración, y esta ciudad se ha convertido en un lugar de reconstrucción vital y creativa para muchos compatriotas.  

Por eso, este Encuentro también debe servir para combatir los relatos hostiles y excluyentes, cuando no abiertamente xenófobos, que hemos tenido que ver y escuchar, y muchos vivir en otros países de la región. Ante esos prejuicios y manipulaciones, respondemos con cultura.       

No podemos sino agradecer a Argentina y a su gente, por abrirnos sus puertas, su tiempo y su escucha. Gracias por contribuir a que la cultura venezolana siga viva fuera de sus fronteras, creciendo y proyectándose desde este Sur, que también sentimos como nuestro.

Gracias a todos y bienvenidos.

Gustavo Valle (Caracas, 1967) es escritor venezolano radicado en Argentina.

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